¿Alguna vez te has detenido a pensar por qué eliges siempre los mismos productos cuando vas al súper?
A veces no es solo costumbre… ¡es publicidad! Crecimos viendo ciertas marcas en televisión y aprendimos a confiar en ellas, pero eso no siempre significa que sean las más saludables.
Si aprendes a leer las etiquetas y la lista de ingredientes, podrás descubrir qué alimentos realmente te nutren y cuáles solo parecen saludables.
Aquí te compartimos 5 consejos que te ayudarán a llenar tu carrito con opciones más conscientes y nutritivas:
1. No te dejes llevar solo por la etiqueta frontal
Las etiquetas están diseñadas para llamar tu atención, pero muchas veces pueden ser engañosas.
Palabras como “light”, “natural” o “fit” no siempre significan que el producto sea saludable.
Tip Quiyú: No mires solo los productos que están a la altura de tus ojos. Los espacios más visibles del supermercado suelen ser los más costosos, y allí se colocan las marcas que pagan más por exhibición. En los estantes superiores o inferiores podrías encontrar opciones con mejor valor nutricional que pasan desapercibidas.
2. Aprende a leer la lista de ingredientes
El orden de los ingredientes va de mayor a menor cantidad.
Por eso, los primeros de la lista son los que predominan en el producto.
Si ves una lista larga llena de nombres difíciles de pronunciar, probablemente el producto contenga rellenos, espesantes o aditivos químicos que aportan poco valor nutricional.
Ten cuidado con palabras como jarabe de maíz, fructosa, dextrosa o maltosa: son azúcares escondidos.
También presta atención a los códigos con letras y números (E-xxx), que indican colorantes o saborizantes artificiales.
Recuerda: muchos alimentos usan estos aditivos para mejorar el sabor o la textura, pero no son beneficiosos para tu cuerpo ni para tu microbiota intestinal.
3. Observa el tamaño de la porción
Las etiquetas pueden confundir: un producto puede parecer alto en proteína o fibra, pero si la porción es muy grande, el aporte real podría ser menor de lo que parece.
Por ejemplo:
10 g de fibra en 100 g equivalen a 10% de fibra.
5 g de fibra en 33 g equivalen a 15% de fibra.
Tip: Compara siempre los porcentajes (gramos por cada 100 g o 100 mL). Así podrás hacer compras más inteligentes y elegir productos con una mejor proporción de nutrientes.
4. Prioriza proteína, fibra y grasas saludables
Estos tres nutrientes son la base de una alimentación equilibrada:
Proteína: esencial para formar tejidos, hormonas y mantener tus músculos fuertes.
Fibra: el alimento favorito de tu microbiota intestinal y clave para una buena digestión.
Grasas saludables: necesarias para tus células, hormonas y la absorción de vitaminas.
En general, la mayoría de las personas no consume suficiente proteína ni fibra.
Existen varias recomendaciones que oscilan entre 0.8 y 1.6 g de proteína por kg de peso ideal y al menos 25 g de fibra al día.
No le temas a las grasas buenas: las del coco, aguacate, nueces, oliva o ghee son excelentes aliadas.
En cambio, evita los productos con grasas añadidas por fritura o aceites refinados.
Si consumes lácteos, prefiere los elaborados con leche entera natural y no las versiones “light”, que suelen incluir aditivos para mantener la textura.
5. Controla la cantidad de azúcar
Un adulto no debería consumir más de 25 g de azúcar añadido al día.
Y aunque muchos productos se promocionan como “saludables”, pueden tener una gran cantidad escondida.
Por ejemplo, un yogurt puede parecer una buena opción, pero si en una porción de 240 mL contiene 20 g de azúcar, estás consumiendo casi todo el límite diario en un solo vaso.
Tip: Si el azúcar aparece entre los primeros tres ingredientes, probablemente el producto sea muy dulce, aunque no lo parezca.
Conclusión
La próxima vez que vayas de compras, recuerda: tu bienestar empieza por las decisiones que tomas al llenar tu carrito.
Aprender cómo leer etiquetas de alimentos es el primer paso para hacer compras saludables y cuidar tu cuerpo desde adentro.
Quiyú: una opción natural y consciente
En Quiyú lo hacemos fácil: nuestras granolas están libres de aditivos, sin sal, sin azúcar añadida ni grasas añadidas.
Cada porción de 33 g aporta 5 a 7 g de fibra y 5 g de proteína, gracias a ingredientes naturales como quinua, amaranto, chocho y frutas ecuatorianas deshidratadas.
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